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A mis lectores

Estimado/a lector/a:

Si es la primera vez que entras en este blog, te explicaré un poquito quién soy y qué suelo escribir.

Nací un veinticuatro de octubre de mil novecientos setenta y uno en Sabadell, provincia de Barcelona. Actualmente vivo en la preciosa ciudad de Vitoria-Gasteiz, en el País Vasco. Un lugar rodeado de naturaleza donde puedo caminar y perderme por frondosos bosques, mi gran afición.

La escritura me acompaña desde que era pequeña. Primero comencé escribiendo cuentos breves, más tarde disfruté con el género epistolar, con la poesía y el teatro. Ahora, que he alcanzado la madurez, me he atrevido a adentrarme en las reflexiones y en la creación de mi primera novela titulada Pan con vino y azúcar.

Te invito a descubrir en este blog todo lo referente a la creación de la novela y a su apasionante historia; una historia de superación y liberación emocional.

Es para mí un placer poder mostrarte mi trabajo y compartir contigo una parte de mis creaciones.

Espero que disfrutes de estas palabras. Están pensadas y dirigidas exclusivamente para ti.


Un abrazo fuerte.

Cristina Romea


Vídeo presentación Pan con vino y azúcar

El 13 de septiembre, presenté mi novela, Pan con vino y azúcar, en la Alhóndiga de Bilbao, dentro de la VI Jornada de autor organizada por la Asociación de Escritores de Euskadi.

Os recomiendo que pichéis sobre el enlace y os llevará directamente al vídeo. En él expongo una breve sinopsis, una declamación poética y una conclusión referente a la trama.
El vídeo dura unos cinco minutos.
¡Disfrutad!

Presentación Pan con vino y azúcar

Pan con vino y azúcar





Pan con vino y azúcar es una novela que invita a aprender, sin culpabilizar a nadie, de la historia individual y colectiva para construir el camino hacia la paz. Pues la paz externa se crea y construye desde la paz interna.



Enlaces de puntos de venta

Librería Estudio, Miranda de Ebro (Burgos) 

Librería Ayala Vitoria-Gasteiz

amazon

Formato Kindle

1. Pinchando en este Enlace Kindle, accederás al formato ebook. 

Formato Papel

2. Pinchando en este Enlace libro papel.

Conoce Peñalcázar, el escenario de mi nueva novela


Mónica, nuestra protagonista de Pan con vino y azúcar, nos narra una visión poética y humanista sobre el pueblo de sus abuelos: Peñalcázar.


Aquí, desde este blog, os muestro  breves pinceladas de su  historia real mediante fotografías y datos que fui recogiendo para la creación de la novela.



Evolución etimológica Alcoçér/ Alcazar/Peñalcázar.

Muela de la Peña. El pueblo está situado en la planicie a unos 1200 m de altitud


Murallas: entrada noroeste
 

Camino de acceso noroeste


Actualmente, Peñalcázar es un pueblo abandonado situado en lo alto de una peña rocosa.

Su situación estratégica,  cercana a la antigua zona de paso fronteriza que dividía Aragón con Castilla por la provincia de Calatayud y Soria, fue clave en su papel de fortaleza.

Geográficamente está rodeada por  las sierras de Deza, Costanazo, Bigornia, Corija y Miñana, así como por corredores fluviales que antiguamente formaron una vía de paso desde el valle del Jalón hacia los campos de Gómara.

Fue ocupada por distintas civilizaciones: celtíberas, romanas, visigodas, musulmanas y cristianas. Actualmente, sólo se pueden apreciar las ruinas de épocas romanas, musulmanas y cristianas. Para encontrar restos arqueológicos de época celtíbera o visigoda, sería necesario realizar estudios con excavaciones arqueológicas.

Su mayor esplendor fue durante el s.X, en época musulmana, formando parte de las plazas fuertes que controlaban el territorio del Duero.

Iglesia con torreón dedicada al Arcángel San Miguel S.XVI (Norte)


Vistas estratégicas: el Moncayo desde desde el norte


Ladera Sur. Murallas

Segundo acceso a la villa (Sur)

Al estar situada en lo alto de una peña, sus paredes formaban una muralla natural, salvo en aquellos lugares en los que la ladera caía quedando el acceso desprotegido. Es el caso del segundo acceso a la villa donde quedan restos de murallas de época musulmana y cristiana.

Al este, la ermita renacentista, hoy derruida.

La ermita renacentista fue, en época musulmana, una torre vigía que controlaba la entrada de la frontera y la Sierra de Deza. 

En algunas investigaciones quedan reflejadas que Peñalcázar fue conquistada por el Cid Campeador. En el Poema del Myo Cid es nombrada como Alcoçer y describe su presencia como un "otero, redondo, fuerte y grande". 

Su nombre Peñalcázar proviene de Alcoçer, que significa castillo. Cabe la probabilidad de que en Peñalcázar hubiera habido un castillo o fortaleza, hoy en día no localizado, que seguramente esté soterrado. En la novela Pan con vino y Azúcar, Mónica te acompañará, mediante un pequeño recorrido a que descubras donde puede encontrarse ese castillo o fortaleza.

Aljibe romano

Estas ramas que sobresalen por este agujero, pertenecen a un árbol que ha crecido dentro del antiguo aljibe.
Nevero romano

Antiguo caserío

Si visitáis alguna vez el yacimiento arqueológico de Numancia y observáis la reproducción de una casa celtíbera, no dista demasiado en tamaño y forma a las construidas en Peñalcázar. 


Como os he comentado su importancia hacía referencia a un lugar estratégico utilizado para proteger la frontera. Así, fue testigo de la Guerra de los dos Pedros en el s.XIV. De los enfrentamientos entre Navarra y Aragón en el s.XV. Y de la Guerra de Sucesión en el s.XVIII.
Una vez que las guerras finalizaron, su papel de fortaleza dejó de tener interés. Con el paso de los años se desvió el paso de la frontera hacia el valle del Manubles, actualmente entre Torrelapaja (provincia de Calatayud) y Ciria, (provincia de Soria). 

Mi abuela nació y creció allí. Los habitantes vivían de la ganadería y la agricultura soportando unas duras condiciones metereológicas en invierno y sin agua corriente. 

La despoblación llegó a Peñalcázar en 1976. Desgraciadamente, los saqueos comenzaron antes.
Hoy sólo quedan ruinas que sobrecogen al caminante que se adentra entre sus piedras derruidas.
He subido muchas veces a este lugar. He llevado a muchos amigos a recorrer sus calles. Ninguno de ellos desciende de La Peña igual que subió. 
Uno de ellos fue mi amigo Koldo Garrido quién compuso este poema tras regresar de allí.



A Peñalcázar

Pueblo antiguo, en la colina yaces,
azotado por el frío, la lluvia y el viento,
de octubre a mayo, gris, triste, nublado,
el valle testigo del eco de tu lamento.

El lóbrego y yerto camino que a ti llega,
cubierta la vista por la bruma espesa,
retazos de vida que en tu cuneta asoman,
y en el rocío del alba apenas se expresan.

Las calles desiertas, heridas de muerte,
las piedras caídas, desolado paisaje,
guarda la hermosura de otros tiempos,
nostálgica imagen de mi viaje.

La torre plantada como el olmo del Duero,
altiva y distante, sin campana, ni gloria,
vigila la frontera, atenta mirada,
línea invisible entre Zaragoza y Soria.

Allí has quedado plantado, desguarnecido,
el suelo cubierto con tejas coloradas
que en otros tiempos, sólidas cubrieron,
los deseos de las gentes esperanzadas.

Se han quedado estancadas las aguas
y un árbol gobierna la olla oscura,
en el que de ladrones y estafadores,
la libertad halló lenta sepultura.

Y allí entre el gris de las caídas piedras,
un pedazo de mi alma apenas he dejado,
que vigila al fuerte viento, que no derribe,

el resto de la vida de un pueblo encantado.



No os desvelo más. Darle la mano a nuestra protagonista Mónica, en las páginas de Pan con vino y azúcar y ella os encaminará a descubrirla.

Un abrazo,

Cristina Romea





Pan con vino y azúcar en la prensa




Pan con vino y azúcar: Enlaces de investigación


¿Quieres conocer más a fondo la historia de Peñalcázar?

Para crear la novela realicé un trabajo de investigación donde me topé con muchos datos recogidos por personas interesadas en que la historia de Peñalcázar no cayera en el olvido.

A todos les agradezco su labor pues su trabajo me ayudó a enriquecer  parte de de la trama de Pan con vino y azúcar.

Aquí tenéis los enlaces de los autores publicados en internet:

1. Una obra del fotógrafo Antonio Vallado. Pinchad en el siguiente enlace para ver las espectaculares imágenes que ha grabado este profesional de la fotografía: Vídeo de Peñalcázar vista aérea

2. 18 de enero de 1992, Soria Semanal: artículo que hace referencia a que Peñalcázar fue Centóbriga, ciudad romana en época celtíbera no localizada:  Artículo Soria Semanal Podéis imprimiros el artículo. La calidad no es muy buena pues es algo antiguo pero aporta datos interesantes.

3. Carta de Aurelio Tejedor Alcalde En esta carta, Aurelio Tejedor puso su ímpetu para que se aceptara oficialmente Peñalcázar como Centóbriga el 12 de junio de 1992.

4. Libro: Casos y Cosas de Soria, "Peñalcázar un despoblado", Alberto Arribas Hernández.

5. Investigación: "Análisis histórico, territorial y constructivo de la fortaleza de Peñalcázar (Soria), Ignacio Javier Gil Crespo. Dr. Arquitecto Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.

Su investigación la tenéis aquí: Investigación: Ignacio Javier Gil Crespo

6. Visitas al yacimiento y al museo arqueológico de NumanciaYacimiento arqueológico de Numancia

7. Historia del ferrocarril Santander-Mediterráneo:
Daniel Felipe Alonso Blas: Ferrocarril de Santander a Valencia

8. Información de primera mano: habitantes de Torrelapaja.
Web de Torrelapaja

9. Blog sobre costumbres y tradiciones de Carlos Rubio:

Costumbres y tradiciones de Carlos Rubio



Artículo de AA/EE sobre Pan con vino y azúcar

La Asociación de Escritores de Euskadi, ha creado este artículo sobre mi novela 
Pan con vino y azúcar

Siempre agradecida, pues su labor es un gran apoyo para el nuevo autor.

Artículo de la Asociación de Escritores de Euskadi

Reconocimiento


Es muy habitual encontrarnos con alguna persona y que esta nos pregunte por nuestro trabajo o por nuestros estudios. Rara vez respirará, nos mirará a los ojos y nos comentará sinceramente: “¡qué bien te veo!”
Si os encontráis con alguien así podéis deteneros y darle un abrazo sin reparos pues os estará  reconociendo por lo que sois, no por lo que hacéis.
En nuestra sociedad el reconocimiento está invertido. Nos valoramos por lo que hacemos, no por lo que somos. Desde este punto nacen las exigencias y las autoexigencias para ser reconocidos mediante un logro. A menudo, perseguimos el éxito dejando nuestro bienestar al margen sin ser conscientes de que el reconocimiento por lo que somos ya lo tenemos, sencillamente por existir.
Lo que hacemos es el medio por donde extendemos nuestra esencia. Sin nuestra labor, nuestro universo, el de cada uno, se queda en cenizas pues no puede extenderse y pierde su capacidad de crecimiento evolutivo.
Cuando el reconocimiento y el valor están orientados a nuestra naturaleza interna, la capacidad para crear y extendernos mediante una actividad surge con la motivación y esta a su vez encamina al éxito.
Cuando el valor se enfoca en los logros sin el reconocimiento interno, el éxito obtenido es efímero y carente de esencia.
La pregunta: “¿para qué estoy haciendo lo que estoy haciendo?” ayuda a obtener respuestas. Si esa respuesta está ligada a una búsqueda de reconocimiento, el proceso debe ser invertido pues el reconocimiento no está afuera, sino en uno mismo.


Cristina Romea
blog.cristina-romea.com

Desapego




¿Recordáis vuestra infancia, vuestros juegos?
Jugábamos disfrutando del momento. Acordaos cuando venía algún adulto a cortarnos el juego; ¡cómo nos molestaba! Nosotros sentíamos cuándo era hora de dejar el juego y cuando comenzar otro sin ningún tipo de apego.

Llegamos a la etapa de adultos y esa capacidad innata la dejamos dormir. Nos educan enseñándonos a apegarnos a las situaciones, personas o materia. Somos árboles de hojas caducas. Todo cuanto confluye en las etapas de nuestras vidas se transforma. Y al igual que los árboles renuevan sus hojas, nuestras situaciones también se renuevan.

La vida se puede experimentar como pequeñas etapas evolutivas. Finaliza una… a por otra, soltando la anterior y entrando en la nueva desde la sabiduría adquirida. Como el juego de un niño. 

La resistencia al cambio es una trampa. La mente utiliza los recuerdos para que nos aferremos a lo que tuvimos pero que ya no está, alejándonos del presente. Cegándonos ante nuestra nueva vida y oportunidad de crecimiento.

El desapego aporta experiencias de libertad, apertura y seguridad pues en este mundo nada muere, sencillamente se transforma en función del estado de conciencia de cada uno.

Cristina Romea

¿A qué tienes miedo?



¿Cuántos miedos existen?
Miedo a perder. Miedo a enamorarse. Miedo a emprender. Miedo a soltar. Miedo a morir. Miedo al fracaso...
La lista puede ser larga dependiendo de la situación de cada uno. Pero en sí, el miedo solo es uno. Las reacciones son exactamente igual en todos los casos.
Se manifiesta físicamente en la boca del estómago y se extiende por las ramificaciones nerviosas contaminando el cuerpo y paralizando la musculatura. Las emociones se bloquean y perdemos la capacidad de reacción y toma de decisiones. En definitiva perdemos nuestro poder ante él.
El miedo se puede paliar centrándonos en la respiración. De esta manera podremos escuchar esos mensajes sin que nos arrastren o arruinen el día.
Si realizáramos una caricatura sobre el miedo surgiría un niño encogido, pequeño y desgarbado con gesto de pánico. Así, lejos de querer aniquilarlo es conveniente observarlo con compasión. Darle la mano y escucharlo. Susurrarle que estamos con él y que nos vamos a encargar de ayudarle a confiar. En el momento en que comience a sentir nuestra presencia comenzará a confiar y nuestras situaciones a mejorar pues habremos recuperado nuestro poder.
Este artículo que expongo no parte de ninguna teoría psicológica. Parte de una experiencia vital con grandes resultados.