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domingo, 26 de marzo de 2017

Actitudes Sociales: Acto de Valentía


Vivir es un milagro.
Disfrutar de la vida desde nuestra plena conciencia, un regalo. Un tesoro para alcanzar.
Quizá sea el objetivo principal del Ser Humano.

Cada uno de nosotros nace en un país con una historia y cultura que condicionan nuestro presente.
En ese país, nos ubicamos dentro de una familia donde cada uno de los integrantes está condicionado por su educación. Esa educación se transmite al nuevo miembro, heredando este una serie de creencias y limitaciones arraigadas. Esas creencias quedan grabadas en su interior, inconscientemente, y condicionan el alcance de libertad. 

Llegados a este punto, la vida se experimenta como un estado de somnolencia en el que el individuo posee poca conciencia y control de su vida. Es lo que comúnmente se denomina estar despierto o dormido.
Vivir dormido tiene sus consecuencias. Por un lado, las facultades resolutivas de conflicto quedan bloqueadas. Por lo tanto, es el azar quien actúa fomentando la pérdida de poder y toma de decisiones. Así mismo, la persona que experimenta este estado tenderá a sufrir manipulación. 
En cambio, ser consciente de las creencias y limitaciones que dañan a uno
mismo y a los demás  transforma a la persona hacia el liderazgo de su propia vida.

Para alcanzar la plena conciencia se requiere de actos de valentía pues es necesario enfrentarse (sin violencia y con respeto) a los miedos internos y a las estructuras familiares heredadas.
Es preciso tener en cuenta que, siempre que existe la voluntad de experimentar la vida según uno siente, no según le han enseñado, aparece el sentimiento de culpa.

Los pequeños cambios son los que generan grandes movimientos y estos comienzan por la escucha hacia uno mismo, realizando cuanto se siente en el interior para beneficio propio y de los demás, aunque debamos comunicar un “No” rotundo a nuestra familia por salirnos de ciertas estructuras.


Ese “No”, será un acto de valentía.

lunes, 20 de marzo de 2017

Blog registrado en Safe Creative.


Nuevo libro


Actitudes sociales, nace a raíz de una experiencia y crecimiento personal, ligadas a la educación.
Cincuenta reflexiones humanistas invitan a analizar las circunstancias que nos encadenan como individuos y sociedades. Un análisis profundo donde cada una de ellas te aportará un nuevo enfoque, alejado de la emotividad.

Prometí a mis lectores que las compartiría en mi blog. Así será. Cada domingo compartiré una o dos reflexiones seguidas, en función de la unión que tengan la una con la otra. 

Como opción, podéis adquirir un ejemplar en Amazón. Su enlace es el siguiente:



¡Disfrutad de su lectura!
Un abrazo,
Cristina Romea


domingo, 19 de marzo de 2017

Actitudes Sociales: La Culpa

9. La Culpa

Comienzo este segundo bloque exponiendo sobre la culpa.

Definiciones:

-Imputación a alguien de una determinada acción como conse-cuencia de su conducta. 
-Hecho de ser causante de algo. 
-Culpa teológica: pecado o transgresión voluntaria de la ley de Dios.

La culpa es una emoción que tiene su utilidad para hacernos conscientes de acciones erróneas que podamos cometer. Una vez detectado y corregido el error, su manifestación habrá sido de ayuda. Más si surge el sentimiento de culpa, no existirá corrección alguna y el bloqueo ocupará su lugar encaminando a la persona hacia la tristeza.

La culpa aparece cuando somos conscientes de que hemos realizado algo indebidamente. Bienvenido entonces ese “darse cuenta”, sin culpabilizarnos pues al hacernos conscientes podemos reconocer nuestro error y cambiarlo.

domingo, 12 de marzo de 2017

6ª entrega del fragmento, Actitudes Sociales: El cuidado del hogar

8. El Cuidado Del Hogar
Si no aportamos valor a cuanto realizamos, nadie lo hará por nosotras.

Nuestras abuelas, nuestras madres, cuidaban de los hijos y del hogar soportando la indiferencia del ambiente social. Realizaban lo que les tocaba hacer por ser mujer y punto.
Nosotras, no quisimos repetir ese rol, así que trabajamos para conseguir nuestra "libertad".
El tiempo pasa, evolucionamos y valoramos en positivo aquello que antes considerábamos negativo.
Quien quede al cuidado de los hijos y del hogar (sea hombre o mujer), está realizando un trabajo esencial que parte del corazón. 
La falta de tiempo en nuestra sociedad moderna y nuestras bases educativas, impiden que podamos percibir el cuidado del hogar como un trabajo laboral. Un trabajo no remunerado por ser una labor que se realiza, sencillamente, por amor. En este punto remarco que todo aquello que se realiza por amor es constructivo para uno mismo, para los hijos y de ahí, para la sociedad.

Cada vez somos más conscientes de la diferencia que existe entre educar y atender. Aunque trabajemos fuera de casa, al regresar a nuestro hogar, continuamos trabajando en su crecimiento: orden, organización contable, logística, disciplina, convivencia, juego y disfrute. Es decir; otra empresa que gestionar con la calidad que merece.
Para finalizar añado una cita célebre que acompaña a esta reflexión:
"Lo esencial es invisible a los ojos".- El Principito.

domingo, 12 de febrero de 2017

Fragmento de Actitudes Sociales


3. Inteligencia
Las experiencias iniciales son las que marcan el rumbo de nuestro futuro.
Cada uno de los seres humanos posee las mismas cualidades para desarrollar un tipo de inteligencia específico asociado a cada individuo. A partir de su desarrollo, utilizará sus conocimientos internos para expandirse en sociedad.
Todavía se utiliza una única metodología dentro del sistema educativo convencional. Todos los niños deben aprender con las mismas herramientas, independientemente, de qué tipo de inteligencia tengan.
Habrá niños que no tengan ningún tipo de problema con este sistema. Y habrá otros  que sí. 
Aquellos que no se adapten sufrirán bloqueos intelectuales al sentirse impuestos dentro de un ambiente hostil y autoritario. El bloqueo comienza en la parte emocional. Desde su inteligencia no llegan a comprender los conocimientos que se les ofrece.
Estos niños, o bien se rebelan o bien pasan desapercibidos en el aula por su “buen comportamiento”.
Clasificar la inteligencia dentro de un único patrón educativo, inutiliza el talento constructivo de cada persona. Pues, la integridad viene dada con el desarrollo intelectual.
El niño piensa y siente. Es la herramienta que debe adquirir para manifestarse en esta vida. Ese desarrollo intelectual le permitirá expresarse con seguridad en su entorno.

Por lo tanto, cuidar el ambiente en el que crece y es formado debería ser una prioridad colectiva. Coherencia entre todos los ámbitos que acogen la educación: familia, colegios y sociedad.