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domingo, 23 de abril de 2017

14. El Apego

El apego que tenemos a las personas que nos rodean impide liberarnos de nuestras creencias y alejarnos de nuestras emociones.

Quien más o quien menos, ha experimentado en alguna ocasión situaciones de soledad, de ausencia total de personas con las que nos sentíamos unidos. Esa ausencia ha producido internamente deseo o anhelo, traducido en dependencia emocional.


La soledad y el aislamiento, fomentan el desapego para que el individuo se apegue a él mismo. Inicialmente, esas sensaciones de tristeza pueden parecer inapropiadas por el dolor que causan. Pero cuando se traspasa la frontera emotiva se puede palpar la grandeza que escondía. Esa grandeza pertenece a la persona. Es la motivación que aporta sentido a nuestras creaciones y experiencias. Entonces, la totalidad del Ser se manifiesta. Desde esa integridad se tendrá el poder de decisión y manejo de las circunstancias pues se habrá alcanzado un autoconocimiento.

martes, 18 de abril de 2017

Nuevo libro


Actitudes Sociales es un ensayo donde expongo cincuenta breves reflexiones divididas en cinco apartados. Cada apartado está interconectado de manera que las reflexiones iniciales enlacen con las posteriores en su comprensión. 
La educación es la base de todo crecimiento. Nuestra sociedad española está influenciada por el entorno sociocultural que hemos heredado: autoritarismo tras una dictadura y permisividad, tras una transición. Una educación cargada de creencias que limitan el crecimiento individual y social. Nuestras actitudes inconscientes están ligadas a esas creencias. Una herencia emocional que no nos pertenece. ¿Construir o destruir? ¿Qué camino elegimos?

Prometí a mis lectores que las compartiría en mi blog. Así será. Cada domingo compartiré una o dos reflexiones seguidas, en función de la unión que tengan la una con la otra. 

Como opción, podéis adquirir un ejemplar en papel o ebook en Amazón. Su enlace es el siguiente:



¡Disfrutad de su lectura!
Un abrazo,
Cristina Romea


lunes, 17 de abril de 2017

Accediendo al siguiente enlace podéis ver una reseña, publicada por la Asociación de Escritores de Euskadi, sobre mi libro Actitudes sociales:

Reseña de la AAEE sobre mi libro Actitudes Sociales

domingo, 16 de abril de 2017

Fragmento de actitudes sociales: Educación

Como ya he comentado en la exposición sobre evolución, nuestro cerebro tiene un ritmo biológico natural para crecer y evolucionar.  En el caso de los niños su cerebro está en constante crecimiento. Atraviesa etapas muy diferenciadas que requieren del acompañamiento consciente por parte de los adultos responsables de él. 
Educar conscientemente implica integrar nuevos conocimientos y reeducación a nivel emocional por parte del adulto. Requiere de tiempo y paciencia pues todos los cambios son progresivos.
Si en la década de los ochenta se catalogaba a los niños como “vagos”, hoy en día se les cataloga de “problemas de aprendizaje”. Desde mi experiencia puedo asegurar que no existen niños vagos. Con su comportamiento nos comunican que todavía tenemos situaciones por trascender.
El cambio comienza en tomar conciencia de la parte que le corresponde a cada uno dentro del ámbito educativo. Y responsabilizarse de ella. Será entonces cuando el beneficio pase al entorno colectivo. En el momento en que un colectivo es consciente de un beneficio común, la tendencia a cuidar esas bases surge de manera natural.

Tenemos ejemplos de países donde nos fijamos en su educación al estar cuidada en todos los ámbitos. Más, de nada sirve comparar nuestro país con otros pues la educación está ligada a la evolución histórica y social.


Es nuestra actitud la que actúa en los cambios, no el dinero.

Índice de Actitudes Sociales

PARTE I: EDUCACIÓN
PARTE II: EL INDIVIDUO
PARTE III: RELACIÓN ENTRE GÉNEROS
PARTE IV: EN SOCIEDAD
PARTE V: HACIA UN NUEVO ENFOQUE
50. Creencias

Fragmento de Actitudes Sociales: Maldad y Bondad

El ser humano interactúa consigo mismo y con los demás. Esa interacción se manifiesta dentro de un marco donde la maldad y la bondad realizan su función. La una sin la otra no pueden coexistir pues de lo contrario su finalidad no se llevaría a término.

Todo está en armonía. Todo tiene un sentido. Para llevar a cabo nuestras actuaciones bondadosas, aquellas que generan crecimiento y cooperación, es necesario estar en plena conciencia.
Cuando nos encontramos dominados por la negatividad, percibimos los acontecimientos que nos rodean desde el dolor y el sufrimiento. Entramos en un círculo enigmático en el que parece que atraemos constantemente situaciones relacionadas con la maldad. Esas situaciones nos encaminan a cuestionarnos cómo salir de ellas para encontrar otro camino más favorable en nuestra existencia.
La bondad, en cambio, actúa desde la plena conciencia. Desde las emociones positivas. Elimina el miedo y empodera a la persona encaminándola hacia su propio crecimiento y el de los demás.

Sin la maldad no seríamos conscientes del camino que ofrece la bondad. Sin la bondad, no seríamos conscientes de la oscuridad que ofrece la maldad.
Por lo tanto, la maldad y la bondad coexisten con la finalidad de que el ser humano encuentre su propio equilibrio.


Son nuestras creencias las causantes de nuestros pensamientos. Son nuestros pensamientos los causantes de nuestras actitudes. Son nuestras actitudes las causantes de nuestros actos. Es nuestra atención la que determina el filtro entre la bondad y la maldad en pequeña y gran escala.

domingo, 9 de abril de 2017

Fragmento de Actitudes Sociales: Pensamientos

12. Pensamientos

Las reacciones químicas que realiza nuestro cerebro determinan la magnitud de nuestras actuaciones. Los pensamientos están fuertemente ligados a ellas.

Un pensamiento está estrechamente relacionado con una creencia. Esa creencia está ligada a una educación. Si la experiencia fue positiva, el pensamiento será positivo y generará emociones positivas que a su vez, fomentarán reacciones químicas de bienestar en el cerebro y del cerebro al resto del organismo. La acción que la persona ejecute según esa creencia, será positiva y constructiva para él mismo y para la sociedad.


En cambio, si ocurre que el pensamiento está ligado a una creencia negativa, generará emociones negativas que a su vez, fomentarán reacciones químicas en el cerebro que destruirán las defensas del organismo, agotando la energía vital. La acción que la persona ejecute según esa creencia será dañina para él y para quienes le rodean.