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En mi página de Facebook comparto contenido relacionado con mi novela Pan con vino y azúcar.

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A mis lectores






Estimado/a lector/a:

Escribo desde que tengo uso de razón. Viajo con mi imaginación a lugares donde encuentro paz, sosiego y esperanza. Una vez que me sitúo en ese escenario las palabras van tomando forma de cuentos, frases, reflexiones y poesía. Creo historias relacionadas con el pasado, el presente y el futuro que invitan a mirar desde el corazón. Es ahí cuando surge una maravillosa fluidez entre el alma, el teclado y la narración para que, finalmente, llegue hasta ti.

En el año 2018, publiqué  Pan con vino y azúcar, una novela que  invita a reconciliarse con el pasado para construir el futuro desde el presente.

Un año más tarde nació Evolución, breves reflexiones sencillas y poéticas que invitan a evolucionar nuestra mirada hacia una conciencia común. De la competitividad a la cooperación.

Durante el confinamiento de la pandemia por el Covid-19, escribí un manuscrito en género epistolar con temática de amor. En estos momentos está siguiendo sus pasos para salir a la luz.

Si lo que escribo te llega al corazón, habré cumplido con mi objetivo.


Un abrazo.

Cristina Romea



Foto en la Alhóndiga de Bilbao con Emy, una de mis lectoras. 
¡Agradecida de conoceros!



Presentación en Reznos (Soria)



La novela hace referencia al problema de la despoblación. En Reznos dimos voz a nuestros abuelos, quienes vivieron la reconstrucción de nuestro país tras la Guerra Civil.  Invitamos a que la memoria histórica y rural no caiga en el olvido. Fue un precioso encuentro.

Conoce Peñalcázar, el escenario de mi nueva novela


Mónica, nuestra protagonista de Pan con vino y azúcar, nos narra una visión poética y humanista sobre el pueblo de sus abuelos: Peñalcázar.


Aquí, desde este blog, os muestro  breves pinceladas de su  historia real mediante fotografías y datos que fui recogiendo para la creación de la novela.

Muela de la Peña. El pueblo está situado en la planicie a unos 1200 m de altitud


Murallas: entrada noroeste
 

Camino de acceso noroeste


Actualmente, Peñalcázar es un pueblo abandonado situado en lo alto de una peña rocosa.

Su situación estratégica,  cercana a la antigua zona de paso fronteriza que dividía Aragón con Castilla por la provincia de Calatayud y Soria, fue clave en su papel de fortaleza.

Fue ocupada por distintas civilizaciones: celtíberas, romanas, visigodas, musulmanas y cristianas. Actualmente, sólo se pueden apreciar las ruinas de épocas romanas, musulmanas y cristianas.

Su mayor esplendor fue durante el s.X, en época musulmana, formando parte de las plazas fuertes que controlaban el territorio del Duero.

Iglesia con torreón dedicada al Arcángel San Miguel S.XVI (Norte)


Vistas estratégicas: el Moncayo desde desde el norte


Ladera Sur. Murallas

Segundo acceso a la villa (Sur)

Al estar situada en lo alto de una peña, sus paredes formaban una muralla natural, salvo en aquellos lugares en los que la ladera caía quedando el acceso desprotegido. Es el caso del segundo acceso a la villa donde quedan restos de murallas de época musulmana y cristiana.

Al este, la ermita renacentista, hoy derruida.

La ermita renacentista fue, en época musulmana, una torre vigía que controlaba la entrada de la frontera y la Sierra de Deza. 

En algunas investigaciones quedan reflejadas que Peñalcázar fue conquistada por el Cid Campeador. En el Poema del Myo Cid es nombrada como Alcoçer y describe su presencia como un "otero, redondo, fuerte y grande". 

Su nombre Peñalcázar proviene de Alcoçer, que significa castillo. Cabe la probabilidad de que en Peñalcázar hubiera habido un castillo o fortaleza, hoy en día no localizado, que seguramente esté soterrado. En la novela Pan con vino y Azúcar, Mónica te acompañará, mediante un pequeño recorrido a que descubras donde puede encontrarse ese castillo o fortaleza.

Aljibe romano

Estas ramas que sobresalen por este agujero, pertenecen a un árbol que ha crecido dentro del antiguo aljibe.
Nevero romano

Antiguo caserío

Si visitáis alguna vez el yacimiento arqueológico de Numancia y observáis la reproducción de una casa celtíbera, no dista demasiado en tamaño y forma a las construidas en Peñalcázar. 


Como os he comentado su importancia hacía referencia a un lugar estratégico utilizado para proteger la frontera. Así, fue testigo de la Guerra de los dos Pedros en el s.XIV. De los enfrentamientos entre Navarra y Aragón en el s.XV. Y de la Guerra de Sucesión en el s.XVIII.
Una vez que las guerras finalizaron, su papel de fortaleza dejó de tener interés. Con el paso de los años se desvió el paso de la frontera hacia el valle del Manubles, actualmente entre Torrelapaja (provincia de Calatayud) y Ciria, (provincia de Soria). 

Mi abuela nació y creció allí. Los habitantes vivían de la ganadería y la agricultura soportando unas duras condiciones metereológicas en invierno y sin agua corriente. 

La despoblación llegó a Peñalcázar en 1976. Desgraciadamente, los saqueos comenzaron antes.
Hoy sólo quedan ruinas que sobrecogen al caminante que se adentra entre sus piedras derruidas.
He subido muchas veces a este lugar. He llevado a muchos amigos a recorrer sus calles. Ninguno de ellos desciende de La Peña igual que subió. 

No os desvelo más. Darle la mano a nuestra protagonista Mónica, en las páginas de Pan con vino y azúcar y ella os encaminará a descubrirla.

Un abrazo,

Cristina Romea





Breves reflexiones sencillas y poéticas


Os invito a detener el tiempo. A dejar la inmediatez y adentraros en unas reflexiones sencillas y poéticas.
                                 
                 Os habéis planteado alguna vez qué:

   

 ¿La paz externa se crea desde la paz interna?

 ¿La naturaleza nos muestra nuestro ritmo respiratorio natural?

 ¿Nos reconocemos por lo que hacemos y no por lo       que somos?

 ¿El sentimiento de culpa puede servir para mejorar?

 ¿El perdón es nuestra arma de liberación?

 ¿El dinero no se consigue? Está.

 ¿Hay amenazas que son irreales?

 ¿El Ego es un espectador que no cesa de parlotear?  

  Evolucionar nuestra mirada, depende de cada uno de nosotros. 



¿Quieres uno? Pincha aquí:

Evolución en la Prensa

Carlos González, Jefe de cultura de Diario Noticias de Álava, me entrevistó y creó este interesante artículo sobre mi último trabajo reflexivo: "Evolución".
Es una gran satisfacción poder compartirlo con vosotros.




Si prefieres ir al enlace de Diario Noticias de Álava, pincha en el siguiente:

Enlace al artículo 

Muestra de reflexión incluida en Evolución


Es muy habitual encontrarnos con alguna persona y que esta nos pregunte por nuestro trabajo o por nuestros estudios. Rara vez respirará, nos mirará a los ojos y nos comentará sinceramente: “¡qué bien te veo!”
Si os encontráis con alguien así podéis deteneros y darle un abrazo sin reparos pues os estará  reconociendo por lo que sois, no por lo que hacéis.
En nuestra sociedad el reconocimiento está invertido. Nos valoramos por lo que hacemos, no por lo que somos. Desde este punto nacen las exigencias y las autoexigencias para ser reconocidos mediante un logro. A menudo, perseguimos el éxito dejando nuestro bienestar al margen sin ser conscientes de que el reconocimiento por lo que somos ya lo tenemos, sencillamente por existir.
Lo que hacemos es el medio por donde extendemos nuestra esencia. Sin nuestra labor, nuestro universo, el de cada uno, se queda en cenizas pues no puede extenderse y pierde su capacidad de crecimiento evolutivo.
Cuando el reconocimiento y el valor están orientados a nuestra naturaleza interna, la capacidad para crear y extendernos mediante una actividad surge con la motivación y esta a su vez encamina al éxito.
Cuando el valor se enfoca en los logros sin el reconocimiento interno, el éxito obtenido es efímero y carente de esencia.
La pregunta: “¿para qué estoy haciendo lo que estoy haciendo?” ayuda a obtener respuestas. Si esa respuesta está ligada a una búsqueda de reconocimiento, el proceso debe ser invertido pues el reconocimiento no está afuera, sino en uno mismo.


Cristina Romea
blog.cristina-romea.com

Desapego




¿Recordáis vuestra infancia, vuestros juegos?
Jugábamos disfrutando del momento. Acordaos cuando venía algún adulto a cortarnos el juego; ¡cómo nos molestaba! Nosotros sentíamos cuándo era hora de dejar el juego y cuando comenzar otro sin ningún tipo de apego.

Llegamos a la etapa de adultos y esa capacidad innata la dejamos dormir. Nos educan enseñándonos a apegarnos a las situaciones, personas o materia. Somos árboles de hojas caducas. Todo cuanto confluye en las etapas de nuestras vidas se transforma. Y al igual que los árboles renuevan sus hojas, nuestras situaciones también se renuevan.

La vida se puede experimentar como pequeñas etapas evolutivas. Finaliza una… a por otra, soltando la anterior y entrando en la nueva desde la sabiduría adquirida. Como el juego de un niño. 

La resistencia al cambio es una trampa. La mente utiliza los recuerdos para que nos aferremos a lo que tuvimos pero que ya no está, alejándonos del presente. Cegándonos ante nuestra nueva vida y oportunidad de crecimiento.

El desapego aporta experiencias de libertad, apertura y seguridad pues en este mundo nada muere, sencillamente se transforma en función del estado de conciencia de cada uno.

Cristina Romea

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