A nuestro/a niño/a interior

Foto pixabay: Kellepics

Ayer cuidé pero no de ti.

Perdida en el camino respiré sin aire.

Hoy te encuentro mal herida en mitad de un bosque sombrío.

Y te acuno desde el centro enviándote un latido.

Levanta la mirada, niña mía.

Recoge de la ombría los más valiosos frutos.

Dirígete a la pradera y entrégate a descubrir,

cuántas maravillas vienen a por ti.


...Y una sonrisa se dibujó en ella.


Cristina Romea

A mis lectores

Estimado/a lector/a: Escribo desde que tengo uso de razón. Viajo con mi imaginación a lugares donde encuentro paz, sosiego y esperanza. Una...