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Poema: mecida por mí


Las olas besan mis pies, fundiéndolos en la arena.
Una suave brisa, peina las blanquecinas dunas de esta playa desértica.
Frente a mí, inalcanzable horizonte, quien susurra a mi alma una calma anhelada.
Camino en soledad.
Cada paso, una huella hacia delante.
Atrás... nada.
Junto a la orilla, al pie del acantilado, me espera ella: una pequeña barca con mi nombre grabado.
“Sé qué debo hacer”, me digo a mí misma.
Me introduzco en ella permitiendo que el devenir del oleaje decida su rumbo.
Es entonces cuando sucede: una caricia sutil roza mi rostro preparando a mis labios para besar al silencio.
Y el silencio desvanece mi anhelo llenándome de vacío.
Cercana al horizonte, mecida por mí, navego en soledad.