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domingo, 1 de octubre de 2017

Alcohol ligado al ocio.


Hoy en día el alcohol ligado al ocio es una enfermedad extendida en nuestra sociedad. El consumo excesivo de alcohol se utiliza como medio de rescate a los problemas de uno mismo, confundiéndolo con diversión.
Ingerir un exceso de alcohol produce un estado somnoliento, alucinógeno, donde la risa floja fluye ante cualquier situación. Entonces se pierde el control absoluto de lo que está sucediendo. Y el ego toma el control regocijándose en el placer del cuerpo, incitando a “disfrutar” del sexo efímero.
Este tipo de diversión tiene un tiempo limitado para el cuerpo y el alma. El Ser se encoje ante tales excesos. La mente enferma, toma el control. La posibilidad de hallar un ápice de estabilidad en el día a día se desvanece. La vida cotidiana se presenta como un peso, por lo que la persona estará deseosa de repetir la acción de emborracharse para escapar de su “vida cansada”.
Hay personas cargadas en sus días cotidianos de gran pesar. El cuerpo necesita liberarse de esa carga. El alcohol es una vía de escape. Por lo tanto, el emborracharse cumple su función, escondida tras la palabra “diversión”.
Los niños que observan este tipo de acciones repetirán en el futuro lo que aprendan en cada momento de sus adultos.

Cada vez hay más jóvenes que comienzan a temprana edad a consumir alcohol. Paliar esta costumbre es una acción que compete a todos.